The Hunger of Memory
Algunas ausencias no se desvanecen. Se profundizan. Empiezan a alimentarse de lo que queda, convirtiendo la memoria en el único lugar donde algo todavía puede ser sostenido.
Pero la memoria nunca permanece amable por mucho tiempo. Lo que primero vuelve como consuelo lentamente se convierte en dolor, porque recordar mantiene la presencia viva solo lo suficiente para volver insoportable la pérdida.
The Hunger of Memory no es nostalgia. Es la necesidad de regresar a aquello que ya no puede tocarse, incluso cuando hacerlo abre una herida más profunda.
Hay algo cruel en este tipo de deseo: la mente preserva aquello que el tiempo ya se llevó.
Y así la noche se vuelve hacia adentro, alimentándose de ecos, buscando en un antiguo calor algo que ya no puede responder.