The Rooms Where I Hide
Existen lugares a los que entramos no para desaparecer, sino para resistir. Habitaciones formadas por el silencio, la luz tenue y la distancia, donde el mundo exterior pierde su autoridad.
The Rooms Where I Hide no habla de cobardía. Habla del instinto de retirarse cuando todo lo externo se vuelve demasiado ruidoso, demasiado afilado, demasiado invasivo.
Dentro de esas habitaciones interiores, el tiempo se desacelera. Los pensamientos resuenan de otra manera. El frío no es castigo, sino refugio.
Lo que desde afuera parece alejamiento puede ser la única manera de permanecer entero por dentro.
Y aun así, incluso en el refugio, algo permanece — la certeza de que esconderse puede proteger, pero nunca liberar por completo de aquello que entró contigo.