The Mirror and the Ashes
Hay noches en las que el silencio se vuelve demasiado pesado para ignorarlo. No porque el mundo se haya detenido — sino porque algo por dentro se niega a callar.
El espejo no miente. Nunca lo hizo.
Pero tampoco revela toda la verdad. Muestra fragmentos — partes que permanecen, partes que arden, partes que deberían haber quedado atrás.
Y aun así… continúan. Como cenizas esparcidas sobre una memoria que se niega a desvanecerse.
Intentas seguir adelante. Intentas dejarlo donde pertenece. Pero algunos reflejos no desaparecen con el tiempo.
Acompañan. Silenciosos. Constantes. Esperando el momento en que vuelvas a mirar.